Psicología paranormal: ¿Por qué es importante su estudio?

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La Psicología Paranormal es la disciplina que procura comprender científicamente el fenómeno “psi”. El abordaje terapéutico de las experiencias paranormales o –como
preferimos llamarlas, “experiencias psicológicas no-convencionales”– ha sido un tema
de enorme interés para muchos psicólogos clínicos. Las personas que han
experimentado tales situaciones o experiencias traen sus dudas sobre lo que les ha
ocurrido e incluso sobre el tipo de reacción que, de algún modo u otro, han tenido frente
a dichas experiencias, tales como la percepción extrasensorial, la cual incluye la
telepatía, la clarividencia, la precognición y la psicokinesis, es decir, la influencia
mental sobre la materia.

La Psicología Paranormal también explora otras circunstancias no convencionales: los
estados alterados de conciencia, la sanación mental, los poltergeists, las apariciones, las
experiencias cercanas a la muerte y las extracorpóreas, la mediumnidad, y muchos otros
fenómenos tradicionalmente “marginados” del conocimiento científico.
La clasificación de los fenómenos paranormales se ha hecho en base a los procesos
psíquicos normales. De hecho, se ha demostrado en repetidas oportunidades que la
información psíquica se facilita mediante una alteración o modificación de la
conciencia, la cual se traduce fenomenológicamente en la relajación, la hipnosis o el
trance. Cuando hoy se habla de fenómenos paranormales se indica que, debido al prefijo
griego para –al lado de–, dichos fenómenos o facultades parecen presentarse al lado o al
margen de aquéllos que ya nos son familiares, o que se comprenden a través de las
categorías conceptuales con las que estamos habituados a enfocar el mundo hasta el
momento.

Tradicionalmente, la Psicología Paranormal no puede prescindir de la colaboración
interdisciplinar: necesita de los impulsos y la colaboración de los demás saberes –la
física, la fisiología, la matemática o las ciencias técnicas–. Los “fenómenos
paranormales” refieren a sucesos o experiencias poco corrientes. El carácter paranormal
atribuido a éstos no guarda ninguna relación con el sentido de lo anómalo o de la
anormalidad, aunque demos por supuesto que, en ciertas circunstancias, los estados de
ánimo patológicos facilitan la aparición de fenómenos paranormales.
Una encuesta de Gallup mostró que el 60% de la población mundial ha tenido, al
menos, una experiencia paranormal en su vida. Estas experiencias pueden –a veces– ser
bien diferentes de alucinaciones, falsas percepciones, juegos de la memoria u otras
modalidades sensoriales. Sin embargo, para mucha gente, sobre todo en las sociedades
occidentales, una experiencia paranormal puede causar ansiedad, confusión y temor
existencial. La forma mediante la cual la persona reacciona a cualquiera de estas
experiencias puede ser más relevante que la fenomenología de la experiencia misma.
Cuando alguien relata una experiencia paranormal, básicamente está buscando una
explicación.

Algunos de los centros universitarios que albergan actualmente programas de
investigación financiados por la universidad o por fundaciones filantrópicas privadas,
son el Departamento de Psicología de la Universidad de Adelaide y la Universidad de
Nueva Inglaterra en Australia; el Grupo de Estudios de Semiótica, Interconectividad y
Conciencia de la Pontificia Universidad Católica de San Pablo en Brasil; el Centro de
Ciencias de Salud de la Universidad de Virginia y el Princeton Engineering Anomalies
Research (PEAR) de la Princeton University –ambas en Estados Unidos–; el
Departamento de Física de la Universidad de Atenas; el Departamento de Psicología de
la Universidad de Ámsterdam; el Departamento de Psicología Experimental de la
Universidad Eötvös Lóránd en Budapest, Hungría; el Instituto de Yoga & Conciencia de
Andhra University en New Delhi, India; el Departamento de Psicología de la
Universidad de Islandia; el Departamento de Psicología de la Universidad de
Edimburgo –actualmente, el centro más prestigioso del mundo– y la Unidad de
Investigaciones Perrot-Warrick de la Universidad de Hertfordshire en Escocia e
Inglaterra, respectivamente.

Para concluir, cabe señalar que no es necesario que la ciencia justifique la existencia del
espíritu. Tampoco puede hacerlo. Existen por lo menos tres dominios del ser y tres
formas de acceder a estos dominios: Hay uno sensorial y físico, accesible por el ojo de
la carne; un dominio mental de ideas, pensamientos e imágenes percibidas por el ojo de
la mente; y un dominio de lo trascendental o espiritual, conocido a través del ojo del
espíritu. Cada ojo revela un aspecto diferente de la realidad y lo que se revela por uno
de éstos no es necesariamente accesible a los otros. Ken Wilber nos recuerda que
cometemos toda clase de errores cuando intentamos, imprudentemente, verlo todo a
través de un solo ojo y permitimos que una única forma de visión usurpe los dominios
de los otros dos. A fin de acercarnos a una imagen completa de la realidad, debemos
tener, al menos, una visión tríptica.

Alejandro Parra

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